La bicicleta, símbolo de igualdad, inclusión y democracia

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Es innegable la estrecha relación que existe entre la movilidad urbana, la inclusión, la competitividad y la calidad de vida de quienes habitan las ciudades. El crecimiento de la motorización que se entiende cada vez más relacionado con el buen comportamiento de la economía supone para las ciudades un reto mayor al enfrentarse a problemas urbanos universales: la congestión, el aumento de los tiempos de viaje, la contaminación, el deterioro de la calidad de vida, la pérdida de vidas humanas y las lesiones en incidentes de tránsito y en general, el acceso a la movilidad.

En esta ruta, reconocemos el esfuerzo del H. Concejo de la ciudad, que en su proceso de deliberación, promovió y permitió más diálogo y concertación ciudadana en la construcción colectiva del instrumento orientador del crecimiento ordenado del territorio, el Plan de Ordenamiento Territorial -POT-, y logró concertar la modificación del paradigma de la movilidad, priorizando en su orden al peatón, al ciclista, al transporte público, al de carga y finalmente, al uso eficiente del vehículo particular, para garantizar una movilidad urbana humana y sostenible, no sólo por su estrecha relación con la conservación de la calidad del aire que respiramos, sino como instrumento integral de promoción de la convivencia, la inclusión y la cohesión social.

Precisamente la semana que termina, fue muy importante para el trabajo por la movilidad humana y sostenible en nuestra ciudad. Con gran éxito, concluyó ayer en Medellín el Cuarto Foro Mundial de la Bicicleta -FMB4-, un evento organizado y financiado con el esfuerzo de decenas de ciudadanos que trabajan incansablemente por promover el uso de la bicicleta como modo de transporte y la consolidación de ciudades caminables e incluyentes con espacios que permitan acceso y movilidad universal a todas las personas.

El evento que se realizó por primera vez en la ciudad de Porto Alegre-Brasil -como un acto simbólico en reacción a un trágico accidente que allí ocurrió, e involucró a decenas de ciclistas urbanos-, con alrededor de 7.000 inscritos, batió record de asistencia en su cuarta versión -primera que se realiza fuera de Brasil-, destacándose por la calidad de su programación académica y la participación de importantes y representativos líderes del mundo, en la revolución del espacio público y la construcción de ciudades más igualitarias y democráticas.

Reconocemos y exaltamos el esfuerzo ciudadano en la realización de este magno evento, que se convirtió en una valiosa oportunidad para procesar enriquecedoras reflexiones, propuestas e iniciativas sobre los avances, retos y desafíos de Medellín, en la consolidación de una movilidad humana y sostenible, amigable con la bicicleta.

En Medellín son múltiples los retos por asumir. No obstante los esfuerzos de la administración y del Área Metropolitana y de que tengamos algunos barrios y comunas con condiciones óptimas para la movilización no motorizada -topografía plana, presencia de comercio, oficinas y residencias en radios de alrededor de 4 kilómetros-, menos del 1% de los viajes se hacen en bicicleta. A ello se suma el déficit de una red de infraestructura segregada -apenas 29 kilómetros de ciclorutas- y la falta de cultura ciudadana y de seguridad vial, que cobran anualmente la vida de 12 ciclistas urbanos.

Es clara la necesidad de expandir, conectar y mantener la calidad de nuestra red de ciclorrutas, como quedó en el gran acuerdo ciudadano que es el POT, que privilegia la protección de la vida e integridad de nuestros ciclistas urbanos y continuar el proceso promoción e instalación de cicloparqueaderos en entidades públicas, en espacios turísticos, recreativos, en el comercio, en las oficinas, empresas privadas y en las estaciones del Metro y del Metroplus.

No obstante la importancia de la cicloinfraestructura en la promoción del uso de la bicicleta, no será suficiente si nos limitamos a emprender acciones aisladas. Nuestra ciudad necesita consolidar una visión integral de la movilidad humana, sostenible, amable, limpia, que se traduzca en coordinación institucional, voluntad política, consenso ciudadano y acciones permanentes en la ruta del goce efectivo del derecho de todas y todos a la ciudad, al espacio público, a respirar un aire limpio.

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