Una oportunidad hacia la modernización e integración del transporte público en Medellín

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Desde nuestra convicción socialdemócrata, hemos venido insistiendo en la importancia esencial del transporte público en el ejercicio del derecho fundamental a la movilidad y en la consolidación de ciudades competitivas que ofrezcan alta calidad de vida a todos sus habitantes. En tal sentido, hemos reconocido el esfuerzo que ha hecho el Estado Colombiano por dotar a las principales ciudades del país de sistemas de transporte masivo que atiendan las necesidades de movilización con mayor eficiencia y calidad, no obstante, no haber logrado desde la institucionalidad -con participación de los diferentes actores-, implementar y consolidar con efectividad, una política pública que tenga un impacto integral positivo en la solución de los problemas estructurales de movilidad de las ciudades. 

Desde el estudio y profundización sobre la situación actual de la movilidad en Colombia y desde los debates de control político y del diálogo ciudadano con los actores del transporte público en nuestro país, hemos afirmado que además de los problemas estructurales de los Sistemas Integrados de Transporte Masivo -SITM-, la debilidad de la “política pública” encuentra raíces en la ausencia de diálogo constructivo con los actores del transporte -entre ellos, empresarios tradicionales y propietarios de vehículos-; y en la dificultad de estructuradores y autoridades de entender la dinámica propia de cada territorio e intentar trasladar experiencias exitosas de megaciudades a territorios más pequeños que tienen otras especificidades, además de diferentes niveles de desarrollo empresarial y dinámicas particulares de movilización.

Más allá de los procesos de mejora en las condiciones objetivas del servicio de transporte, creemos que nuestras ciudades y en general las ciudades latinoamericanas, enfrentan un reto político y social mayúsculo: mejorar la calidad de los servicios de transporte a la par de transformar de manera integral y definitiva a todos los actores de la cadena productiva como un rescatable experimento de generación de valor social.

Esta convicción nos ha llevado a impulsar y defender un cambio en la forma en que se ha implementado la llamada “política pública” de transporte urbano y masivo en Colombia; hemos abogado por una solución abierta y concertada a la crisis de los sistemas de transporte masivo, y por la implementación gradual, concertada e incluyente de los procesos de integración del transporte público colectivo que siguen a la implementación de los SITM. Por ello, celebramos la apuesta que están haciendo las autoridades de Medellín y del Valle de Aburrá por trabajar en la modernización e integración del transporte público colectivo mediante esquemas de reorganización y asociatividad, que permitan generar valor para la ciudad y para los usuarios, garantizando la participación y permanencia de todos los actores.

Por ello mismo, respetamos, valoramos y acompañamos los esfuerzos institucionales para sacar adelante un proyecto de tal envergadura, que es preciso advertir, no debe ponerse en riesgo, por definiciones técnicas e institucionales que desconozcan la realidad del territorio o nos lleven a repetir experiencias ya fallidas. Con ello, respetuosamente, quiero aportar mi opinión, refiriéndome a tres temas que hoy resultan críticos para la viabilidad y efectividad del proyecto de reestructuración por convenios de colaboración empresarial que adelantan el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y el Municipio de Medellín:

1. Es necesaria una articulación de las políticas municipales y metropolitanas de utilización de combustibles limpios de manera que las nuevas exigencias se armonicen con la viabilidad financiera y operativa de los proyectos  y permitan un esquema de implementación gradual,

2. La implementación de mecanismos de recaudo como herramienta de transformación del servicio, no puede llevar a la creación de un sistema de pago electrónico para el transporte público colectivo con vacíos institucionales, técnicos y financieros que no garanticen la integración al modo de transporte masivo, poniendo a Medellín y al Valle de Aburrá a las puertas de una situación similar a la de Bogotá, donde coexisten dos tarjetas para el servicio de transporte sin que la autoridad haya logrado integrarlas.

3. Nuestra institucionalidad debe abandonar definitivamente el divorcio entre transporte masivo y transporte público colectivo que sólo perjudica al usuario, reconociendo que no debe existir rivalidad entre los diferentes modos de transporte sino que el transporte público colectivo por su flexibilidad y menor costo de implementación se puede convertir en la eficaz herramienta de articulación e integración del territorio.

Un comentario sobre “Una oportunidad hacia la modernización e integración del transporte público en Medellín

    Jaime Carrion Martinez escribió:
    09/21/2014 en 11:08 am

    Muy interesante su articulo Doctor Eugenio, el Valle de Aburra debe mirarse como un solo territorio en este y otros temas, y desde esa perspectiva plantearse las soluciones, los errores en la implementacion de soluciones en Envigado, Bello o cualquier otro Municipio que haga parte del Área, inciden en la conectividad de la región.

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