¿Es seguro el transporte en Colombia?

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Son muchas las variables para responder este interrogante. Hoy me centraré en tres hechos lamentables que han dirigido la atención del país y de los medios de comunicación hacia un asunto en el que seguimos insistiendo: evitar que más colombianos mueran y resulten lesionados en accidentes de tránsito.

El 10 de diciembre de 2012 marcó el fin de año y el inicio del nuevo con un saldo trágico en el tema de accidentalidad en el país. En la vía que conduce de Ibagué a Girardot un bus de servicio especial se volcó dejando como resultado 8 personas muertas y 32 heridas. Cinco días después, el 17 de diciembre de 2012 en la vía Bogotá a Girardot se accidentó un bus de servicios de turismo, 27 personas murieron y 14 resultaron heridas. El pasado 5 de enero de este 2013 que inicia, en la vía Manizales-Bogotá, en el Alto de Letras, un vehículo de servicio intermunicipal se estrelló contra un barranco, 11 personas murieron y 38 más resultaron heridas.

Estos siniestros ponen al descubierto la gran problemática que subyace en lo que debería ser la manera más segura de movilizarse en el país, por su experticia y nivel de profesionalización: el servicio de transporte público de pasajeros, servicio público esencial cuya prestación puede ser delegada a particulares bajo la  dirección, planeación y supervisión del Estado con el fin de de que todos los ciudadanos puedan satisfacer sus necesidades de movilización teniendo acceso a un servicio de transporte permanente y seguro. Por tal razón, una de las tareas más importantes del Estado en la dirección del sector transporte es determinar qué particulares tienen las condiciones de idoneidad profesional que se requieren para trasladar personas de un lugar a otro sin poner en riesgo sus vidas.

No obstante la importancia de dicha función para garantizar la vida de las personas que hacen uso del transporte público, el Estado ha permitido que existan empresas que limitan su acción a permitir que terceros presten el servicio de transporte a su nombre sin asumir ningún control ni responsabilidad sobre los vehículos y quienes los conducen. Generalmente este tipo de empresas obtienen los permisos para operar y derivan sus ingresos exclusivamente de cobrar a los propietarios de los vehículos una suma por hacer uso de ese permiso; dejando a un lado la función esencial en su condición de empresa de transporte: minimizar y administrar profesionalmente los riesgos de que el viaje se vea frustrado por un accidente.

Bajo la regulación y control del gobierno colombiano este tipo de empresas funcionan en igualdad de condiciones con empresas de transporte que administran responsable e integralmente todas las variables de su actividad, desestimulando con ello los ejercicios de formalidad y profesionalización del sector. Este fenómeno se evidenció en uno de los siniestros ocurridos en esta temporada de vacaciones, en un bus modelo 1993 afiliado a una empresa de servicio especial, que afirma abiertamente no tener control sobre los contratos celebrados por el propietario y sobre la cual recaen ocho investigaciones por infracciones a normas de transporte y lo más sorprendente, aún así puede seguir funcionando.

Con profundo respeto, es preciso preguntar si el Ministerio de Transporte, la Policía Nacional y la Superintendencia de Tránsito y Transporte, ¿comprenden en su dimensión su deber constitucional y legal de garantizar la vida e integridad de los pasajeros a través de una estricta regulación y control a los prestadores de servicios de transporte público?

Sin dilaciones, se deben establecer las causas de cada uno de estos trágicos acontecimientos y tomar decisiones administrativas, pedagógicas y de control que posibiliten que las vías de Colombia dejen de ser el camino hacia la muerte de miles de nuestros conciudadanos. ¿Cuántos seres humanos más deben sacrificar su vida para que el gobierno nacional asuma esta responsabilidad con solvencia técnica y voluntad política?

Un comentario sobre “¿Es seguro el transporte en Colombia?

    otro escribió:
    01/17/2013 en 10:18 am

    Buenos dias Dr. Prieto. Precisamente acerca de este artículo, quiero agregar que además de las empresas transportadoras, con tal de no tener responsabilidad en estos accidentes, delegan la función en terceros. Tengo un caso del accidente ocurrido el 14 de enero de 2011 en San Luis, Antioquia, en un bús de Expreso Bolivariano y hasta el día de hoy no ha sido posible que le respondan económicamente a la víctima por las lesiones personales, la incapacidad, daño a su vida en relación y mucho menos los gastos en que tuvo que incurrir.
    Gracias.

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