República bicentenaria (4)

Posted on Actualizado enn

Las historias de la independencia se han escrito casi siempre al margen del papel heroico desempeñado por la mujer. Quizá sea Colombia el país en el que ellas ocupan un lugar cimero en la gesta autonómica. En el año 1972, el antiguo Instituto Colombiano de Cultura, publicó un maravilloso libro llamado “Las heroínas olvidadas de la independencia” en el que Paulo E Forero rescató del olvido a innumerables mujeres que participaron resueltamente en la construcción de la historia de las libertades y la emancipación de Colombia y América. Valga la ocasión histórica con idéntico y evidente propósito de rendir homenaje al compromiso y contribución de la mujer en la gesta paladina, presentando una breve relación de algunas de ellas, que con inconmensurable valor, lealtad y coraje fueron protagonistas de la causa patriota.


Para realizar este homenaje sirve perfectamente la magnífica recopilación que en nuestro medio ha hecho el Centro de Estudios Históricos del Ejercito, http://www.centrohistoricoejc.mil.co/. Esta antología tiene amplio detalle sobre el tema, con transcripción adicional de las palabras de Emil Ludwig en su biografía de Bolívar, que incluye, no sólo el reconocimiento inaplazable al aporte y valor de la mujer, sino también a su fuerza y superioridad: “…. Nuestros antepasados la consideraban inferior al hombre y nosotros la consideramos igual… Unos y otros estamos grandemente equivocados, porque la mujer es muy superior… Dios la ha dotado de gran perspicacia y sensibilidad y ha puesto en su corazón fibras y delicadísimas cuerdas muy sensibles a todo lo noble y elevado. El patriotismo, la admiración y el amor, hacen vibrar esas cuerdas, y de ahí resultan la caridad, la abnegación y el sacrificio”.

No unimos en esta bella exaltación del gran biógrafo alemán, extendiendo este reconocimiento a todas las mujeres de América que nos insuflaron su amor por la libertad: “…Sin las mujeres, América nunca hubiera alcanzado su libertad. Muchos de los círculos, clubes y conjuraciones que entonces se formaron en América del Sur, nacieron a impulsos de mujeres heroicas y apasionadas. Fueron ellas las primeras en llevar la sublevación a la calle, en lucir la banda revolucionaria, en cantar himnos patrióticos; más tarde siguieron a sus maridos a los campos de batalla, tan firmes a caballo como a pie, a veces con un niño al pecho, otras con pantalones de soldados: Como en las viejas estampas”.

La lista es generosa, aunque debo advertirlo, no completa, siempre quedarán faltando nombres, sobre todo el de aquellas mujeres que la misma historia no logró visibilizar. Gregoria Policarpa Salvarrieta Ríos. Su valor desmedido lo retratan de cuerpo entero sus palabras en el cadalso el 14 de noviembre de 1817, compartido con su novio, el capitán Alejo Sabarain: “Pueblo indolente: cuan diversa sería vuestra suerte si conocieseis el precio de la libertad. Ved que aunque mujer y joven me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más. No olvidéis este ejemplo. Pueblo miserable, yo os compadezco, algún día tendréis más dignidad”. Un oficial al pie del banquillo le ofreció un vaso de vino. “No lo tomo”, dijo, “menos de un tirano”.

A ella, quizá la más cimera de todas conjuntamente con Manuelita Sáenz por su papel junto al libertador, se suman María del Carmen y Balbina Ulloa, fusiladas el 13 de abril de 1814; Eulalia Buroz De Camberlaine, despedazada a sablazos el 7 de abril de 1814; Rosaura Rivera, fusilada en Neiva el 26 de noviembre de 1816; Justa Estepa, fusilada el 16 de enero de 1817; Anselma Leyton, fusilada el 17 de enero de 1817; Manuela Uscátegui, fusilada el 20 de diciembre de 1818; la Cacica Gaitana, cuyo hijo incineró el español Pedro de Añasco, desatando la ira de esta, para lo cual reunió más de seis mil indígenas para apresar a aquél; Manuela y Juana Escobar, lanceadas cobardemente el 10 de julio de 1819; Maria Antonia Santos Plata, fusilada el 28 de junio de 1819.

También están Zulia, la cacica de sangre real, que se dice tuvo por biznieto a Francisco de Paula Santander; Teresa Olaya, pieza clave en el movimiento comunero; Matilde Guevara, desterrada y azotada cruelmente a los trece años; Ramona Alvarán de Cúcuta, fusilada el 13 de febrero de 1813; Rosaura Vélez De Peña, de Tumaco, fusilada en enero de 1814; Manuela Beltrán, socorrana, conocida también como el “Heraldo femenino de la Libertad”; Presentación Buenahora, nacida en Pore, fusilada el 28 de Junio de 1816; Simona Duque De Alzate, de Marinilla, de la que se recuerda su gesto de entregar cinco de sus hijos a la Patria y el rechazo de una pensión de $16 anuales para que no faltara esa suma a la República; Juana Ramírez, fusilada en marzo de 1816; Rosa Zárate De Peña, fusilada y decapitada el 17 de julio de 1813 en Tumaco; Agustina Ferro, fusilada el 20 de mayo de 1820 y un sinnúmero de valientes mujeres, entre muchas otras, que ofrendaron su vida por la libertad, merecen un sitio especial en nuestra historia y una memoria de homenaje en el Bicentenario de la República.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s