La Marcha de la Noviolencia debe continuar

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Con el secuestro de Guillermo Gaviria Correa y Gilberto Echeverri Mejía durante la marcha de la noviolencia por el municipio de Caicedo, con su execrable crimen, el de los diputados del Valle y demás compatriotas que han perdido sus vidas sin sentido en este conflicto fratricida y; con los cientos de seres humanos que aún padecen la tortura del secuestro, con las miles de victimas de este país, expresamos nuestro rechazo a cualquier forma de violencia -provenga de donde provenga-; en el caso de las Farc, dijimos que han perdido su norte político e ideológico, que cada vez es mayor su deterioro moral y que poco parece preocuparles la sociedad por la cual dicen luchar.

Así lo demostraron nuevamente con el infame asesinato del gobernador del Caquetá, compatriota Luis Francisco Cuéllar Carvajal, tras haberlo secuestrado en su propia residencia.

Las Farc se habían ensañado con el doctor Cuéllar Carvajal, que en su trayectoria como ganadero sufrió cuatro secuestros, que minaron su salud y afectaron a su familia. Por encima del sufrimiento que padeció, había escogido seguir contribuyendo al desarrollo de su región como empresario y al bienestar de sus gentes como líder político de la Alianza Social Indígena. Igualmente el Departamento del Caquetá ha soportado como pocos en Colombia y como muy escasas provincias en el mundo, la tragedia de la violencia que arrasa vidas, proyectos y posibilidades de construcción de territorios, de sociedad, de esperanza. Al país le ha faltado brindar solidaridad y apoyo a las gentes caqueteñas, así como en muchos momentos los colombianos nos hemos sentido desprotegidos con la indiferencia del resto del mundo ante la tragedia de nuestras violencias.

Ante las tragedias personal y colectiva de la familia Cuéllar y de los caqueteños, de las víctimas del secuestro que en todo el orbe se sienten inermes ante la capacidad terrorista de sus captores, los colombianos nos enfrentamos al reto de preguntarnos qué hacer juntos para detener la barbarie de las Farc y de los grupos terroristas, sin renunciar a los principios éticos que fundamentan el Estado de Derecho y a sabiendas de nuestras limitaciones como ciudadanos que no estamos armados y no estamos dispuestos a armarnos.

Con las marchas del año 2008, el país dio ejemplos de solidaridad que no pueden ser descuidados ni olvidados. Millones de colombianos nos sentimos convocados a manifestarnos juntos para demandar libertad y paz. Esa solidaridad y capacidad de expresarnos claramente en rechazo a los hechos de violencia, en repudio a sus responsables, que en el caso del gobernador Cuéllar no son otros que las Farc, y en demanda de justicia para el mártir y de libertad para los colombianos que siguen padeciendo la oscuridad del secuestro, tiene que aparecer ahora para que los colombianos seamos una sola voz ante el mundo.

Si hay un camino, la noviolencia. El proyecto, el modelo, la ruta para combatir el terrorismo, el secuestro, las violencias nos lo legaron los inmolados Guillermo Gaviria Correa y Gilberto Echeverri Mejía, gestores de la Noviolencia en el país, solidarios hasta entregar su libertad y sus vidas y visionarios en la concepción de modelos de gestión pública y participación ciudadana que fueron realidad en los gobiernos de Antioquia Nueva, que cambiaron la vida de seis millones de antioqueños.

La Noviolencia no es expresión de debilidad del Estado y la sociedad amenazados por quienes pretenden un cambio desde las violencias financiadas por el narcotráfico, el secuestro o amigos en el exterior que les dan respiración artificial con su apoyo y donaciones. Al contrario, la Noviolencia es la fuerza de una sociedad que aprovecha el potencial de solidaridad inherente a toda vida humana que descubre al otro en su integridad y lo convierte en participación, diálogo, exigencia activa y denuncia clara.

Colombia, uno de los países que ha sufrido el secuestro en todas sus formas y por todos los grupos criminales, no puede descuidar su proyecto ético solidario, por el contrario, tiene que fortalecerse en la defensa de los principios de la libertad, la democracia y la Noviolencia y convocarnos para hacer que el mundo entero entienda la gravedad del secuestro, lo condene allí donde acontezca y busque que se tipifique como crimen de lesa humanidad que quede sometido a la jurisdicción de la Corte Penal Internacional.

Enfrentados al secuestro, crimen creciente en el mundo, los ciudadanos aspiramos a la protección de la justicia mundial. El país debe ser el abanderado de que el mundo tome conciencia sobre la gravedad del crimen del secuestro y legisle para que se convierta en delito de lesa humanidad, que no puede ser amnistiado ni indultado y que impone castigar a sus autores, sin importar la excusa bajo la que oculten su barbarie.

El Liberalismo. El trágico asesinato del gobernador Cuéllar me ha obligado a aplazar por una semana mi columna sobre el Partido Liberal. Cumpliré con mi compromiso de referirme a la organización y el perfil ideológico del Partido.

Feliz Año Nuevo. Tengo la esperanza de que el año 2010 llegue colmado de buenas noticias, más esperanza y muchos logros para todas y todos los antioqueños y los colombianos. Yo seguiré trabajando con ahínco por llegar al Senado a representar nuestro proyecto ético-político y cultural fundamentado en los ideales de Antioquia Nueva y Antioquia Nueva un Hogar para la Vida.

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