América conectada

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El editorial del pasado domingo del periódico El Colombiano -el cual compartimos en su integridad-, se une a las voces del Periódico El Mundo, del presidente Álvaro Uribe y de quienes hemos venido convocando a una reflexión que trascienda las fronteras ideológicas y aborde con pragmatismo las alternativas para hacer posible la construcción del tramo que falta para culminar la vía Panamericana, que hará de América un solo continente, tal como lo soñaron los creadores de nuestra historia, sueño que compartimos, no solo la gran mayoría de los habitantes de Colombia, sino del continente americano.

La Carretera Panamericana cruza el continente americano, desde Alaska hasta La Patagonia, en unos 48.000 kms, pero le falta un tramo de unos 130 kms, entre el extremo oriental de Panamá -Yaviza- y el noroeste de Colombia -Lomas Aisladas-, en el Tapón del Darién, zona en la cual coincidimos con los ambientalistas, debemos proteger su inmensa biodiversidad, los ecosistemas selváticos y las poblaciones indígenas como los Kuna, Emberá y Wounaan, que allí habitan. Aunque no los compartimos, respetamos los argumentos de la hermana República de Panamá, que se opone a la construcción de este tramo, por el desastre ecológico, la contención de la fiebre aftosa y la protección de las comunidades por la posible inmigración incontrolada y el avance de grupos armados y de bandas de drogas. Lo que no podemos aceptar, son las voces iracundas que se han valido de estas y otras causas nobles para anteponer sus intereses particulares al derecho de los pueblos americanos.

Dados los prejuicios de muchos panameños, Colombia y los países centroamericanos debemos consolidar estrategias de trabajo en común para conseguir que la opinión pública del continente reconozca el valor e importancia de contar con una conexión fundamental para la integración de las Américas. Precisamente el editorial de El Colombiano, invita a emprender procesos deliberativos que motiven la decisión correcta, así como la de diseñar una estrategia para que el sistema ambiental continental y del propio Chocó Biopacífico sean efectivamente protegidos mediante una intervención sistemática, científica, responsable sobre la región amenazada por múltiples intereses ilegales que ponen en riesgo la supervivencia de la zona. Con las naciones que han reconocido a Colombia y a Sudamérica como aliados esenciales para el desarrollo es posible construir el clima de opinión necesario para impulsar la construcción de la carretera en el corto tramo pendiente y brindar al Darién chocoano y panameño el acceso al desarrollo sostenible a que tienen derecho y que los convertiría en región ejemplar para el mundo.

La condición de hermanos con Panamá y la revitalización de las relaciones comerciales entre todos los países por los que discurre la Panamericana, podrían ser razones suficientes para que los dos países sumaran voluntades en pro de la conexión física eficiente entre las naciones. Lamentablemente otros apetitos se han atravesado al avance de la iniciativa. Con el pretexto de que conservarían en estado puro los 11.896,5 km2 de una de las mayores biodiversidades del planeta que caracteriza al Darién, se ha impedido la realización del proyecto. No ha valido para ellos el hecho de que, gracias al proyectado centro de investigaciones biológicas y a mecanismos rigurosos de control, su construcción es la única garantía cierta de protección para las ricas especies que allí habitan, cuya supervivencia está amenazada por los traficantes de armas, drogas y maderas y por la ofensiva pobreza en que malviven las comunidades indígenas y negras confinadas en aislados terruños.

Un logro muy representativo de la política exterior del presidente Uribe es la relación fluida que ha tejido con México y Centroamérica, gracias a la cual el país hace parte desde el año 2006 del Proyecto Mesoamérica, un mecanismo de integración social, económico, político  y cultural de pueblos hermanados por la historia, la lengua y las posibilidades de futuro y que deja en manos de los pueblos el importante programa Plan Puebla-Panamá -PPP-. Esa relación se ha concretado también en la firma del Tratado de Libre Comercio con el Triángulo Norte de Centroamérica. A Honduras, el Salvador y Guatemala, socios en este acuerdo, les vendimos en 2008 US $337 millones, además del emprendimiento de proyectos conjuntos en desarrollo de biocombustibles y otras opciones agroindustriales que pueden potenciar nuestro desarrollo. A estos intercambios productivos agregamos, además, los crecientes con Costa Rica y México, que complementan a Venezuela y Europa como destinos de nuestras exportaciones no formales.

Con apoyo del Gobierno Nacional, que ha entendido lo fundamental que resulta quitarle a América el muro natural que la mantiene aislada, en Antioquia estamos listos para discutir con los líderes de opinión y los medios de comunicación de América Central y México el proyecto ya estructurado para la construcción de la Carretera, la formación del centro de investigación sobre la diversidad del Darién y las alternativas para ofrecer a los pueblos habitantes de la región la calidad de vida que tienen derecho a disfrutar. Porque la conexión de América es un imperativo, unamos nuestras voces y capacidades en avanzar hacia un proyecto sostenible ambientalmente, responsable socialmente y constructivo regionalmente.

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