El uso responsable del ciberespacio

Posted on Actualizado enn

Hace algunos días leía el planteamiento de nuestro buen amigo, Jorge Mejía Martínez, de cómo los espacios virtuales han venido asumiendo la antigua función de las plazas públicas, refiriéndose a la relación Internet y política. Éste es sólo uno, apreciado Jorge, de los nuevos paradigmas políticos, sociales, culturales, económicos y educativos, que plantean el uso y apropiación de las nuevas tecnologías de información y comunicación (TICs). Considero válida y útil ir abordando esta deliberación, de acuerdo a la influencia o impactos que en los diferentes ámbitos de la sociedad trae el uso y evolución de la revolución cibernética.
Fotógrafo: Pedro Pablo Mejía


Para iniciar esta interesante deliberación, en el artículo de hoy, me enfocaré en el uso responsable del ciberespacio. En este sentido, quiero iniciar la reflexión, recordando las seis recomendaciones que en el año 2005, se hicieran en Túnez, en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, en lo referente a la responsabilidad que todas y todos los cibernautas tenemos de usar adecuadamente estas tecnologías, el respeto de los derechos fundamentales, la libertad de expresión, el libre acceso a la información, la competencia de las jurisdicciones nacionales y el rol de desarrolladores, ciberperiodistas y medios de comunicación en Internet.

Esta revolución cultural, permite un mundo libre, abierto a la información y al conocimiento, que rompe a través del acceso la Internet, cualquier tipo de barreras, para que todas y todos los internautas a nivel mundial, conformemos una cibersociedad, en la cual nos integremos sin importar cultura, nivel educativo, condición religiosa, ideológica o social. Esta libertad también trae el uso indebido e inadecuado de la información y de las fuentes informativas, la violación de derechos de autor, y otros delitos informáticos de los que ningún cibernauta está exento, e incluye, como en la sociedad real, peligros de fraudes, robos, estafas, terrorismo o corrupción -que a diario se descubren y denuncian en la red-, que violan derechos fundamentales como el de la intimidad, la privacidad, las comunicaciones personales, la integridad y la honra.

La dinámica de la red de redes, donde no existen fronteras y hay internautas que se amparan en el anonimato o cambio de identidad, deja muchos vacíos legislativos y hace necesaria una regulación uniforme, cada vez más universal, que permita mitigar y extinguir paulatinamente estas conductas, que regule y controle la evasión o elusión de responsabilidades por parte de la comunidad cibernauta, una especie de código único planetario, que a través de acuerdos internacionales -ojalá a nivel mundial-, tipifique permanentemente los delitos cibernéticos, establezca sanciones y permita perseguir, capturar y sancionar a los ciberdelincuentes en cualquier lugar del mundo.

Estas alternativas, para una sociedad virtual que no tiene limites territoriales, requieren complementos que deben ir más allá de lo técnico, fundamentalmente desde la responsabilidad ética empresarial e individual, como invertir más recursos en el desarrollo de avanzadas tecnologías en infraestructura y seguridad, para detectar, denunciar y controlar a los ciberdelincuentes y brindarle confianza y garantías a los ciberclientes; generar y fomentar conciencia colectiva de que en la Internet hay libertad para copiar cualquier creación personal, pero respetando los derechos de autor o de propiedad intelectual y crear: “…ligas de usuarios de Internet al servicio de un interés común: velar por el respeto de los derechos fundamentales”, como lo propone el comunicador Paulo Cepeda.

En Colombia y Antioquia, todavía tenemos limitaciones de conexión y de acceso a Internet. Desde las diferentes instituciones gubernamentales, empresariales o académicas, al igual que periodistas y usuarios, debemos trabajar por cerrar la brecha digital, por la igualdad de posibilidades y oportunidades y la libertad de acceder y elegir la información, educación o conocimiento de nuestros gustos o preferencias; por el derecho a comerciar libremente, en esquemas de competencia leal y de seguridad a los ciberclientes; por el derecho a la intimidad, al respeto; por el adecuado manejo de la red de redes, con legislaciones cada vez más universales, que permitan el crecimiento y consolidación, sin ningún tipo de barreras, de condición física, mental, política, social o económica de una cibersociedad que bajo parámetros de respeto, tolerancia, diálogo, libertad, contribuya permanentemente en el mejoramiento de la calidad de vida de los seres humanos; de otro modo no tendría ningún sentido la existencia del ciberespacio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s